Tras media temporada, la tendencia es clara. Genesis Magma Racing se propuso terminar las carreras y aprender, y ha logrado ambas cosas mientras, discretamente, acumulaba puntos y hitos que pocos esperaban tan pronto. La fiabilidad sigue siendo un aspecto en el que hay que seguir trabajando, y el equipo ha sido sincero respecto a los problemas técnicos que aún quedan por resolver. Sin embargo, la trayectoria es innegable, desde un debut cauteloso en Imola hasta un ritmo genuinamente competitivo en Interlagos. El campeonato se reanuda en septiembre con las pruebas de larga distancia en Austin y Fuji, antes de que la temporada concluya en Baréin. El parón es una oportunidad para consolidarse; la ambición, sin lugar a dudas, es seguir escalando posiciones.